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Intentar tener un bebé es ante todo un proceso humano, que conlleva emociones a veces contradictorias y no siempre fáciles de gestionar. Rodearse de un coach o de un psicólogo puede representar un apoyo muy valioso para vivir mejor todo el proceso.

Stéphanie Toulemonde es madre de 2 hijos nacidos por FIV (fecundación in vitro). Desde hace un par de años se dedica a ayudar a mujeres y parejas que quieren tener un hijo.

Cofundadora y miembro activo de la asociación She Oak, ejerce también como Coach en Fertilidad y acompaña emocionalmente a las personas en esta época delicada de su vida.


She Oak:  Eres coach especializada en acompañamiento de la fertilidad, y cofundadora de la asociación She Oak. ¿Cuál es tu historia, y cómo llegaste aquí?

Stéphanie: Mis 2 niñas nacieron por FIV (Fecundación in Vitro). Durante estos procesos, he sufrido mucho el tabú y el silencio entorno a estos temas, y tenía la sensación de ser la única en tener problemas para concebir. Fue sólo después cuando me di cuenta de que no era el caso: ¡casi 1 de cada 5 parejas tiene problemas de fertilidad! Entonces tomé conciencia de la falta de acompañamiento emocional durante estos procesos, y de la importancia de comunicar sobre el tema para luchar contra los tabúes – y empecé a hablar más del tema.

En los últimos años, varios amigos o conocidos tuvieron que someterse a procesos de reproducción asistida (entre otros, franceses que vinieron a Barcelona para esto). Intenté ayudarles y darles consejos desde mi propia experiencia personal, y comprobé así que el apoyo de una persona quien había vivido lo mismo era muy valioso. Poco a poco la idea surgió en mí de dedicarme a esto.


She Oak: De ahí la asociación She Oak, y el proyecto de Coaching en fertilidad…

Stéphanie: Sí, fue entonces cuando decidí reorientarme (trabajaba en Marketing y Comunicación en una multinacional). Conocí a Alessandra Marcomini, que había empezado a crear la asociación She Oak, y juntas le dimos forma al proyecto: ahora, She Oak ofrece un apoyo global a todas las personas que quieren tener un niño, que vivan en Barcelona o en Francia, y sea cual sea su modelo familiar (terapias naturales, apoyo emocional y psicológico, apoyo entre pacientes, consejos logísticos, información…).

En paralelo, me he formado y certificado como coach CPCC (*), y ahora estoy especializada en acompañamiento de mujeres que quieren ser madres (así como en otros momentos clave de su vida como la maternidad, la gestión del cambio o la reorientación profesional).


She Oak: ¿Qué fue lo más difícil para ti cuando intentabas quedarte embarazada?

Stéphanie: El shock del diagnóstico fue muy duro, y la primera FIV fue marcada por el estrés, el miedo y crisis de angustia permanentes para mí – y al final, un fracaso.

Lo más difícil: la sensación de ser los únicos en tener este tipo de problemas (¡nadie lo comenta!), las noticias de embarazo que se multiplicaban en nuestro entorno, el aislamiento, el miedo a no conseguirlo… Y diría también la sensación de falta de control sobre un proceso ultra-medicalizado y tan poco romántico…


She Oak: ¿Y qué fue lo que más te ayudó?

Stéphanie: Después de este primer fracaso, empecé a buscar ayuda para prepararme psicológicamente y físicamente a la próxima FIV. Aprendí a relajarme gracias a la sofrología y la relajación por la respiración; la osteopatía y la acupuntura me ayudaron a prepararme a los tratamientos de estimulación; y me he permitido algunos masajes para relajarme y volver a conectar con mi cuerpo.

Todo esto me ayudó a sentirme mejor, más relajada y positiva. Sobre todo, tuve la sensación de recuperar el control del proceso, de ser menos pasiva, de hacer cosas para mí y para optimizar los tratamientos médicos.

Obviamente, es gracias a la reproducción asistida que pude ser madre, pero estoy convencida que esta actitud más positiva y activa también fue clave. En cualquier caso, me ayudó a vivir mucho mejor cada etapa de la FIV.


She Oak: ¿Cómo puede ayudar un proceso de coaching a las mujeres (o parejas) que luchan para tener un hijo?

Stéphanie : Mi creencia es que, aunque no siempre elegimos las situaciones que vivimos, sí que podemos elegir cómo queremos vivirlas. Y se trata justamente de esto: el coaching puede ayudar a vivir mejor la búsqueda de bebé y la reproducción asistida; a abordar el proceso de manera más serena y positiva; a retomar el control. Por eso yo siempre hablo de “Fertilidad Positiva”.


” He vivido la reproducción asistida, sus miedos y sus dudas, y sé lo difícil que puede llegar a ser. Pero también sé que es posible vivir el proceso de manera más serena y con más confianza. “


Son procesos muy duros físicamente, pero también emocionalmente y psicológicamente. El nivel de estrés puede ser muy alto y se produce una mezcla de emociones complejas: la ilusión de crear una familia, pero también el miedo (” ¿y si no lo consigo nunca? “), el enfado y un sentimiento de injusticia (” ¿por qué los demás lo consiguen y yo no? “), la tristeza, la angustia, la culpabilidad, a menudo una pérdida de autoestima y de confianza en el futuro…

El acompañamiento por un coach permite identificar y aceptar estas emociones, encontrar en sí misma los recursos para gestionarlas y desarrollar herramientas prácticas para abordar con más serenidad cada etapa del proceso.


She Oak: ¿Cuál es, en general, el perfil de las personas que te llaman?

Stéphanie: En su mayoría, parejas que tienen problemas de fertilidad, y mujeres solteras que se plantean o deciden ser madres.

A menudo, estas parejas ya llevan un largo y difícil recorrido. Normalmente es la mujer que se dirige a mí, pero eso no excluye a los hombres (se los olvida a menudo y la situación tampoco es fácil para ellos) e incluso, a veces, sesiones en pareja.

En cuanto a las mujeres solteras, muchas veces tienen preguntas o dudas sobre su propia capacidad para hacerlo solas, el anonimato del donante, la comunicación con el entorno o con el futuro niño, etc.


She Oak: ¿Cuáles son, en concreto, los temas en los que puedes ayudar a una persona, o a una pareja que desea tener un hijo?

Stéphanie: La dificultad para tener un niño nos acaba afectando en todas las facetas de nuestra vida: personal, profesional, familiar, etc.

Es muy difícil aislar un tema en concreto, porque son procesos muy humanos y emocionales y porque el coaching se dirige a la totalidad de la persona. Pero aquí están algunos de nuestros enfoques de trabajo (no es exhaustivo porque cada persona y cada situación es diferente):

  • Aceptar y gestionar las emociones relacionadas con el proceso:

Enfado, angustia, tristeza, miedo, pérdida de autoestima, culpabilidad, o incluso celos (cada anuncio de embarazo es otro golpe). Estas emociones son totalmente normales, pero a veces difíciles de asumir: el coaching ayuda a identificarlas y a aceptarlas – y a dar el primer paso hacia más serenidad.

  • Darle valor al resto, y vivir más allá de la reproducción asistida:

A menudo, el deseo de tener un niño se vuelve obsesivo, y ocupa todo el espacio en nuestras vidas. A lo largo del proceso de coaching, trabajamos para “devolverle valor” al resto: la pareja (más allá del proyecto común de ser padres), el trabajo, la familia, los amigos, los hobbies – y todas esas cosas que nos definen como individuo y como mujer (y no sólo como alguien que intenta tener un hijo).

  • Saber rodearse y comunicar con su entorno:

Muchos vivimos el proceso de tener un bebé en el silencio y la soledad: por vergüenza, por pudor o por miedo a la reacción e incomprensión de los demás… Durante nuestras sesiones de coaching, trabajamos mucho este tema: con quién hablar del proceso, y cómo hablarlo; atreverse a pedir ayuda cuando se necesita… pero también protegerse y, a veces, saber ser egoísta sin sentirse culpable.

  • Recuperar la confianza en sí misma:

Las dificultades para tener un niño afectan mucho a nuestra auto-estima: nos sentimos culpables, nos cuestionamos a nosotras mismas, nos sentimos menos mujer (o menos hombre)… Un proceso de coaching es un trabajo sobre sí misma, que ayuda a recuperar serenidad y confianza en sí misma, para sentirse bien y tener la fuerza de seguir luchando.

  • Considerar y aceptar alternativas:

No es fácil, pero en algún momento del proceso puede ser sano preguntarse: ” ¿Hasta dónde estoy dispuesta a ir para tener un niño? ” o ” ¿Cómo será mi vida si no lo consigo? “. Eso no significa renunciar, para nada. Pero enfrentar nuestros miedos y conocer todas las alternativas puede ayudar a vivir el momento presente con más serenidad.

  • Tomar decisiones difíciles:

En este proceso, nos enfrentamos a menudo a decisiones difíciles: recurrir a una donación de gametos (esperma o óvulos), adoptar – o incluso, la decisión más dolorosa de todas, renunciar. Un trabajo sobre sí misma es primordial para tomar y aceptar la decisión de manera serena: conocerse mejor, identificar sus valores y sus prioridades, reconocer sus recursos internos (y las de la pareja cuando es el caso), enfrentar sus miedos y sus heridas.


She Oak: ¿Cómo funciona un proceso de coaching?

Stéphanie: ¡Hay tantos procesos de coaching como individuos! Para mí, es básico adaptarme a la persona para ofrecerle un acompañamiento totalmente personalizado.

Dicho esto, os puedo contar como funciona a nivel práctico: las sesiones duran 1 hora y se hacen cada semana (como mínimo cada 2 semanas). En función de la persona, sus necesidades y su situación, el proceso puede durar 5, 10 o incluso 15 sesiones: no hay regla ni media.

Establecemos juntas un objetivo general para el proceso de coaching, pero cada sesión tiene su propia agenda. Siempre nos centramos en el momento presente, aquí y ahora. Por esta razón, en general pido a la persona que reflexione antes de cada sesión sobre el tema que desea abordar (alguna emoción, algún bloqueo, una situación concreta…).


She Oak: ¿Cuál es la diferencia con la terapia? ¿Cuáles son las herramientas del coaching?

Stéphanie: El objetivo es el mismo, y es que la persona pueda vivir mejor el proceso de búsqueda de bebé, de manera más serena.

El coaching tiene un enfoque más práctico y menos analítico, y puede representar una buena alternativa en función de la personalidad y las expectativas de la persona. La finalidad es integrar, en su cotidiano, recursos y herramientas prácticas para afrontar unas situaciones concretas…

El principio de base del coaching es que, sea cual sea la situación, todos tenemos en nosotros los recursos necesarios para enfrentarla – mi trabajo como coach es ayudar a la persona a identificar y utilizar estos recursos.

Para ello, las principales herramientas que utilizo son:

– un espacio de confianza, libre de juicio

– una escucha activa, preguntas de reflexión

– ejercicios prácticos y visualizaciones, para identificar y conectar con nuestros valores, nuestras prioridades, nuestros recursos internos, pero también nuestros “saboteadores”

– herramientas para identificar nuestras emociones y encontrar en nosotros los recursos “gestionarlas”

– un trabajo individual entre las sesiones (aplicaciones prácticas, preguntas de reflexión), que es igual de importante (o más) para profundizar y concretizar nuestros aprendizajes.

 

Para dar una imagen, suelo comparar el coach con un copiloto: conduces tú, como coach yo te ayudo a definir adonde quieres ir y como llegar a tu destino – y sobre todo, a disfrutar del camino.


She Oak: Para acabar: desde su experiencia personal y profesional, ¿cuáles son los 3 consejos principales que darías a una mujer o una pareja que empieza un tratamiento de reproducción asistida?

Stéphanie: No es fácil limitarme a 3 consejos…

Primero, no corras – y ¡lo digo porque lo he hecho y lo he sufrido! Sé que tienes prisa y que quieres avanzar, pero en la mayoría de los casos no va de un par de meses. Tomarte unos meses para prepararte, tanto física como psicológicamente, puede cambiarlo todo en como vivirás el proceso.

La preparación física puede pasar por las terapias naturales (acupuntura, osteopatía), o por simplemente reconectar con tu cuerpo (masajes, yoga, relajación, etc.) Somos todas diferentes: no dudes en probar diferentes cosas, y elige lo que mejor te funciona; lo importante es que te haga sentir bien.

Luego, habla del tema – ya sea con un profesional o con tu entorno. No te aisles, y no guardes esto para ti: son procesos muy duros, y no hay ninguna vergüenza en abrirse a los demás o a pedir ayuda.

Si sientes que tu entorno no puede apoyarte de la manera que quisieras (puede pasar, a veces la gente no sabe muy bien cómo reaccionar), te puede ayudar mucho hablar con un profesional (coach o psicólogo) o con personas que viven la misma situación (o la han vivido) y por lo tanto te entenderán mejor que nadie. She Oak puede ayudarte con eso.

Por último, y sé que es más fácil decirlo que hacerlo, pero sigue viviendo tu vida: no dejes que este proceso sea el centro de tu vida. Sigue viendo amigos, saliendo, dedicando tiempo a tus aficiones, haciendo planes de viajes, de vacaciones. Sigue cuidando tu pareja, más allá de vuestro proyecto común de crear una familia. No pongas tu trabajo o tu carrera entre paréntesis.

En resumen: no te olvides a ti misma en este camino.


Esperamos que esta entrevista te haya parecido interesante.

No dudes en contactarnos para más información.

¡GRACIAS POR LEERNOS!

*Certified Professional Coactive Coach : programa de certificación de CTI (Coaches Training Institute, escuela americana de coaching reconocida a nivel mundial), avalado por la ICF (International Coaching Federation).

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2 thoughts on “Coaching y fertilidad: un acompañamiento emocional

  1. Me ha gustado leer la entrevista, stephanie. Es liberador darte cuenta que no estás sola y que el coach puede ayudarte a gestionar alguno de los sentimientos que has descrito. Hacéis una gran labor en she oak! Gracias

    • Mil gracias Laia por tu comentario. Por supuesto que no estás sola, primero porque hay muchas personas que viven situaciones similares, y segundo porque hay muchas personas que quieren ayudarte 🙂 Es una inmensa satisfacción para nosotras saber que nuestra acción sirve…

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