“Esto no puede pasarme a mi”

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En She Oak, una de nuestras misiones es dar voz a la infertilidad:

Para que deje de ser tan tabú…

Para que los que la viven no se sientan tan solos, tan aislados…

Descubre el testimonial de Mar, madre de una niña de 5 nacida por FIV años después de años de intentarlo.

” Llegar a ser madre, no fue nada fácil. Cuando hay dificultades para quedarse embarazada, todo se complica. Sobre todo porque, aparte de haber un problema físico, fisiológico, hay un componente emocional muy importante que pesa mucho y que te dificulta aún más conseguir tu deseo.

Cuando me informaron de que tenía un problema hormonal y que me costaría mucho quedarme embarazada, me derrumbé. Mi madre era muy fértil y mis dos hermanas mayores se quedaron rápidamente.

Pasé por diferentes fases, la mayoría de ellas, fueron las mismas que cuando afrontas un cambio en tu vida no deseado.

Primero, sentí un “shock” emocional muy importante

Al salir de la consulta del ginecólogo, aún lo recuerdo como si fuera ayer, no podía ni andar; las piernas se me doblaban y no paraban de temblar.

Empecé a llorar desconsoladamente. Me sentía tan mal, tan desgraciada.

Segunda fase: “negación”

Utilizaba frases como “Esto no puede pasarme a mi” o “No me lo creo”.

En esta fase, dejé de ir al ginecólogo, no me lo creí. Y seguí buscando de forma natural, pero el embarazo no venía. Estuve alrededor de 6 meses con esta negación.

Cuando empecé a ver que lo que me contaron podía ser cierto, opté primero por terapias naturales; relajación, acupuntura, homeopatía, comer alimentos que potencian la fertilidad… pero el embarazo no venía. Sin embargo, creo firmemente en estos tratamientos, a mí me ayudaron sobre todo durante los tratamientos de fertilidad.

Tercera fase: “frustración”

Me di cuenta de que realmente tenía un problema y que necesitaba un tratamiento de fertilidad. Esta fase fue también muy complicada de gestionar. Mi pareja me acompañaba y sufría durante mis diferentes fases; le agradezco su paciencia y acompañamiento y ahora comprendo sus comentarios fuera de lugar en algunos momentos, para ellos no es nada fácil sobrevivir y gestionar esta situación.

¡Dimos muuuchas vueltas! Primero fuimos a un centro donde hicimos el primer tratamiento y fue mal, no me generaron nada de confianza. Es muy importante escoger el centro donde hacerse el tratamiento. Finalmente encontramos el mejor centro y el mejor ginecólogo para mí. La confianza que me generó el centro y la profesionalidad del mismo son cruciales.

Hicimos dos intentos y no funcionó. La experiencia de hormonarse no es muy agradable. Además, es muy delicado ya que estás en un estado mucho más sensible e irascible. En el segundo intento, durante la fase de administración de hormonas, tuve un accidente de moto importante y tuve que parar el tratamiento durante tres meses. Fue muy duro… todo se hacía muy lento y pesado.

Cuarta fase: “aceptación”

Para mí la aceptación, no fue aceptar que tenía un problema. Para mí la aceptación fue cuando empecé a visualizar de forma positiva una vida sin hijos.

Fue muy difícil llegar a este punto, es un cambio de perspectiva muy importante, ver la vida completamente diferente y también plena. Era muy consciente que el tercer intento, sería el último. Llevaba un desgaste emocional y psicológico muy grande y no quería seguir viviendo una vida esperando algo que no venía; quería empezar a vivir la vida disfrutando del presente y de las personas a las que quería.

Desconozco si fue aquel estado de aceptación y tranquilidad que me ayudó a quedarme embarazada, pero de lo que sí estoy segura es que aquel estado me devolvió mi autoestima, mi equilibrio, mi esencia.

Cuando mi hija tenía tres años quise darle un hermanito con otro tratamiento. Lo intenté y no lo conseguí.

¿Aprendizajes?

Mis aprendizajes en este proceso son muchos, pero quiero destacar algunas de palabras que me han sido clave en éste:

               – Aceptación de la situación

               – Fortaleza y perseverancia

               – Amor y comprensión

               – Rodearte de excelentes profesionales

¿Te gustó este testimonial?

¿Te sientes reflejada, o al contrario tienes una experiencia muy diferente?

¡Escríbenos para contarnos tu historia!

JUNTOS PODEMOS HACER QUE LA INFERTILIDAD DEJE DE SER UN TABÚ.

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